Lago de Tota
Es el segundo lago más importante de Suramérica, después del Titicaca, gracias a sus proporciones: 201 km2 en su cuenca, un espejo de agua de 55 km2 y un perímetro de 47 km. Esta reserva de agua dulce, la más grande del país, constituye un escenario ideal para la práctica de deportes náuticos, como esquí,
canotaje, vela y buceo. El cultivo de trucha arcoíris lo ha convertido, además,
en sede de campeonatos de pesca, que cuentan con la participación de expertos
y aficionados provenientes de todo el país. Las zonas montañosas y de bosque
que rodean este lugar atraen a turistas y pobladores amantes de las actividades
de naturaleza, como el senderismo.
Las islas de Santa Helena, Cerro Chico y San Pedro incrementan, aún más, el valor ecoturístico de este escenario. Las riberas del lago de Tota albergan, entre otros servicios, hoteles y cabañas de alojamiento, restaurantes, clubes náuticos y alquiler de lanchas. Este espacio natural, sagrado para la cultura ancestral muisca, se ubica en la vía Sogamoso-Aquitania.